lunes, 27 de julio de 2009

Contexto Histórico Social-Cultural del Desarrollo Endógeno Sustentable

REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACIÓN SUPERIOR
UNIERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA
ALDEA UNIVERSITARIA “DR. GUSTAVO H. MACHADO”
ESTUDIOS JURÍDICOS.

CONTEXTO HISTÓRICO SOCIAL-CULTURAL DEL DESARROLLO ENDÓGENO SUSTENTABLE: MARCO DE LOS MODELOS DE DESARROLLO (ARTICULAR CON LAS DISCUSIONES DE LAS UNIDADES CURRICULARES “DERECHOS HUMANOS Y MODELOS DE DESARROLLO Y PROTECCIÓN JURÍDICA DEL MEDIO AMBIENTE).

Tutor:
Julio C. Piñango

Integrantes:
Aponte Yelitza
Hernández Oscar
Requena Leo
Rodríguez Marian
Seijas Mónica
Terraza Marimar
Sección “F”

Caracas, Junio de 2009

INTRODUCCIÓN

La economía y el concepto mismo de desarrollo incluyendo al desarrollo sustentable, han venido afirmando el sentido del mundo y de la vida en la producción. Con ello, la naturaleza ha sido cosificada, desnaturalizada de su complejidad ecológica y convertida en materia prima de un proceso económico; los recursos naturales se han vuelto simples objetos para la explotación del capital. En la era de la economía la naturaleza ha dejado de ser un objeto del proceso de trabajo para ser codificada en términos del capital, transformándose y ampliando las formas de valorización económica de la naturaleza.


También podemos decir que el desarrollo endógeno sustentable parte de la identificación, y comprensión del significado de desarrollo es la acción y el efecto de mejorar en algún ámbito por ejemplo: cultural, intelectual, económico, moral, etc. una persona, una comunidad podemos decir que en eso se basa el desarrollo endógeno.


Contexto Histórico Social-Cultural del Desarrollo Endógeno Sustentable

La noción de desarrollo endógeno sustentable parte de la identificación, apropiación y comprensión de un punto de pronunciación histórica del concepto de desarrollo. Punto que denota el cambio paradigmático y la superación de la dimensión positivista del desarrollo, la cual puede resumirse en las siguientes características:

1. El desarrollo es un proceso lineal y predecible.
2. Está condicionado por la imposición de valores asociados a un agente que desarrolla y otro que se asume como el objeto del desarrollo.
3. Los resultados del desarrollo están condicionados y limitados a la relación causa-efecto.

El poder superar esta forma de entender el proceso de desarrollo nos obliga a concebir un proceso de aprendizaje y participación del ciudadano que contrasta con las formas usualmente asociadas a las técnicas de planificación y desarrollo propias de los procesos centrados en el mejoramiento del desempeño económico medido a través de los agregados macroeconómicos.

De este modo, se trata de la búsqueda de mecanismos que permitan descentralizar el desarrollo con respecto a lo económico y formularlo en torno al hombre. Se postula entonces, una concepción antropocéntrica del desarrollo, y en consecuencia, se requiere atender el modo como se constituye histórica y culturalmente el sujeto del desarrollo, en nuestro caso, el venezolano de comienzos del siglo XXI.

Una relación libre con la economía implica la tarea de entender lo económico como un resultado de complejas relaciones que se dan en la sociedad y no entenderla como una manifestación independiente y dominante del devenir de la sociedad. La necesidad de establecer esta relación libre es incluso más urgente en sociedades como la venezolana, en la que, sus patrones sociales, económicos y culturales son dependientes de otras sociedades, culturas y economías.

De este modo, el problema del desarrollo definido y asimilado culturalmente como el conjunto de pasos para alcanzar los criterios de actuación económica, no constituye la premisa fundamental sobre la cual se debe concebir la aproximación al desarrollo y su planificación. Es precisamente lo contrario, se trata de concebir al desarrollo como una pregunta que interroga a la sociedad desde los aspectos más elementales de su funcionamiento hasta su núcleo de identidad colectiva.

Esta problematización debe tener su origen desde el interior de la misma sociedad e involucrar a todos los actores, interesados y afectados, sobre una determinada forma de definir y alcanzar lo que se considera bueno para esa sociedad. La condición interna hace referencia a la necesidad de poder descubrir y comprender aquello que hace posible o imposible, la definición de lo que es común para todos a partir del despliegue histórico de cómo se ha llegado a ser y cuáles son las posibilidades que se revelan y aquellas que se ocultan. Estas condiciones constituyen un cierto modo de ser cultural, el cual permitirá a la sociedad poder proyectar los espacios de intervención para realizar lo que se propone como expectativas comunes y en base a lo que puede llegar a ser, sin tener que apelar a la imitación de las formas culturales dominantes en otras sociedades y que se imponen como buenas para todos.

Esta construcción colectiva es lo que denominaremos quehacer social. Con mayor precisión, entendemos por quehacer social la actividad sistemática a través de la cual el hombre construye significados y hace mundo en reunión con otros. En este sentido, el quehacer social está fundado en la búsqueda de la vida digna y la realización del bienestar público.

La búsqueda de la vida digna supone que existe un conjunto de necesidades básicas que necesitan estar atendidas en el proceso de inclusión de todos en ese quehacer social y la construcción de una identidad colectiva que asegure una ética que se funde sobre los valores identificados por la propia sociedad como buenos.

En este contexto, un proceso de desarrollo orientado al despliegue de las potencialidades del hombre en su entorno, es decir, del quehacer social exige:

1. La decisión local sobre las opciones de desarrollo: Parte del despliegue de las potencialidades del hombre, tiene que ver con aquello que se busca desplegar. Es condición del bienestar humano la posibilidad de construir el mundo en el cual habita. Esta construcción implica decidir el qué hacer y cómo hacerlo. Para ello es necesario que el hombre en comunidad pueda:
· Reconocerse como sujeto y objeto del desarrollo. Colectivamente se presentan, discuten y deciden sobre las actividades orientadas a alcanzar las opciones de desarrollo y la incidencia de esas opciones de desarrollo, positiva o negativa, en la comunidad y sus miembros.
· Acceso a la información sobre las potencialidades económicas de la comunidad.
· Identificación de las bondades y peligros para el quehacer social de la comunidad de estas potencialidades.
· Formulación de escenarios posibles para la comunidad según las opciones de desarrollo potenciales.
· Identificarlos recursos necesarios para la realización de esas opciones.
· Vinculación y articulación entre las prácticas económicas y sociales.
· Identificar el impacto y relevancia de las opciones de desarrollo con respecto al espacio de influencia de la comunidad.
· Incorporar aliados estratégicos para los procesos de producción y promoción de los productos de las opciones de desarrollo en ámbitos externos a la comunidad.

2. El control local sobre los procesos de desarrollo: Admite la articulación de los medios apropiados para alcanzar las opciones escogidas en armonía con el quehacer social de la comunidad. Se espera que la comunidad pueda:

· Identificar los medios (procesos, herramientas, capital social) con los cuales cuenta para alcanzar las opciones de desarrollo escogidas.
· Definir estrategias para la capacitación de los miembros de la comunidad en las actividades específicas de la opción de desarrollo.
· Identificar mecanismos para prolongar la sustentabilidad de la opción de desarrollo en el tiempo.
· Formular estrategias a largo plazo para el desarrollo de las capacidades generadoras de los bienes necesarios para el desarrollo de una determinada opción en el ámbito local correspondiente.
· Formación de los actores del proceso de desarrollo.
· Realización de la actividad correspondiente.
· Formular instrumentos de medición de impacto directo e indirecto.

3. La retención de los beneficios del desarrollo en la misma comunidad: Entendiendo que los beneficios del desarrollo no se limitan a los objetos de intercambio en el mercado de bienes materiales, se pretende que algunos de los beneficios de las opciones se reproduzcan en ventajas para seguir desplegando las actividades consideradas claves para el sostenimiento y mejoramiento de las opciones de desarrollo de la comunidad. Así, la comunidad debe ser capaz de:

· Realizar proceso de evaluación en función de los instrumentos de medición de impacto.
· Evaluar el nivel de desarrollo alcanzado en la opción e identificar posibles escenarios para garantizar su continuidad y mejoría.
· Establecer vínculos de cooperación estratégica en los distintos ámbitos que corresponda.
· Formular estrategias para el reforzamiento de las actividades beneficiosas y control de aquellas que pudieran ser nocivas para la comunidad.

Las implicaciones de estas tres condiciones básicas son de distinta envergadura e involucran a los actores de la sociedad de forma distinta dependiendo de sus fortalezas y responsabilidades.

En la identificación de las tareas que son necesarias para garantizar la condición endógena del desarrollo, se hace evidente la importancia de la dinámica entre ciudadanos, territorio y Estado que apunta hacia una dirección opuesta a las formas de relación entre estos tres componentes que se dan en el marco del desarrollo económico.

La vinculación entre ciudadanía, territorio y Estado es entonces replanteada. No se trata de una vinculación abstracta fundada en el mercado, sino de una asociada con las peculiaridades de un determinado territorio y la configuración que de él se hace a partir de los modos como los ciudadanos asumen su vida, su quehacer social, en ese territorio; con el Estado como garante de los espacios de concertación necesarios para el proceso de desarrollo.

La relación entre ciudadanía, territorio y Estado en el desarrollo endógeno sustentable se puede concebir como constituida por distintas capas que se definen en función de un modelo básico de sociedad. Estas capas las denominaremos como: capa productiva derivada del quehacer relacionado con la generación de bienes materiales; capa innovadora-educativa la derivada del quehacer propio de la generación de conocimiento y la transmisión de saberes; capa social derivada del quehacer relacionado con la dependencia entre los miembros de la sociedad y capa institucional derivada de la necesaria sistematización de algunas relaciones entre los miembros de la sociedad.

Todas estas capas están definidas como redes en las cuales se intercambian permanentemente información, necesidades, problemas, propuestas y soluciones. Alimentando todo este circuito de redes se va develando y desplegando la cultura que trasciende a las distintas capas y que permite el desarrollo.

El aspecto más resaltante del Desarrollo Endógeno Sustentable es precisamente su constitución como condición de posibilidad para impulsar procesos de transición hacia una sociedad orientada por la comprensión de su propio quehacer; la puesta en cuestionamiento del modo como ha alcanzado la situación en la cual se encuentra actualmente; y las posibilidades que esa situación comporta para el florecimiento de las capacidades humanas de sus miembros.
Son muchas y muy diversas las voces que han hablado sobre la importancia vital que tiene para el mundo promover un modelo de desarrollo que aproveche equilibradamente el entorno natural para que esté garantizada su viabilidad en el tiempo y la propia supervivencia del ser humano y demás especies. Esto es en buena medida lo que se ha nombrado como "desarrollo sostenible" o "desarrollo sustentable".
El interés y la preocupación por el equilibrio medioambiental se ha expresado de múltiples maneras, en distintas épocas y desde diferentes culturas, siempre de cara a modelos de "desarrollo" devastadores; por ejemplo, los pueblos originarios de América frente a la sobreexplotación de sus recursos y riquezas durante la Conquista. Este despojo de recursos y riquezas y el sometimiento de un pueblo por otro tienen implicaciones graves para los derechos humanos, principalmente en cuanto al derecho a la libre determinación.

Estas relaciones, tanto conceptuales como prácticas, parten del reconocimiento de que no puede haber desarrollo separado ni del entorno natural en el que está basado, ni de las personas en tanto individuos y colectividades impulsores de este proceso y a la vez beneficiarios del mismo. De igual manera, las personas, como sujetos centrales del desarrollo, son también sujetos de derechos humanos individuales y colectivos. La vinculación se refleja también en términos del objetivo general de las políticas de desarrollo, ambientales y de derechos humanos, que es el mejoramiento de la calidad de vida de las personas y de los pueblos.

La economía ecológica ha venido argumentando sobre las limitaciones del mercado para regular efectivamente los equilibrios ecológicos y su capacidad para internalizar los costos ambientales a través de un sistema de normas legales y de impuestos. Se ha sugerido así que la economía debe constreñirse a los límites de expansión que asegure la reproducción de las condiciones ecológicas de una producción sustentable y de regeneración del capital natural, de un principio precautorio basado en el cálculo del riesgo y la incertidumbre y en límites impuestos a través de un debate científico político fuera del mercado.

La economía política engarzada en la relación de la fuerza de trabajo, el capital y la tierra, se ha desplazado en estos años hacia una ecología política en la que los antagonismos de las luchas sociales se definen en términos de identidades, territorialidades y procesos de sustentabilidad. Las relaciones de producción y las fuerzas productivas ya no se establecen entre el capital y el proletariado industrial entre capital, trabajo y tecnología, y se redefinen en sus relaciones con la naturaleza.
En este sentido, el derecho al desarrollo nos recuerda la necesidad de manejar el enfoque de integralidad de los derechos humanos: en virtud de este derecho "todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar del él"
En este orden de ideas, para que haya desarrollo no debe haber retrocesos en los demás derechos humanos que son los componentes del vector: el requisito para lograr la realización del derecho al desarrollo es la promoción o mejora en la realización de por lo menos algunos derechos humanos, ya sean: civiles, políticos, económicos, sociales o culturales, mientras ningún otro sea deteriorado o violado.

CONCLUSIÓN

La aparición en el discurso actual del concepto de Desarrollo Endógeno Sustentable puede significar el surgimiento de nuevos espacios de discurso y construcción social de la realidad que apunten hacía la promoción de formas alternas de entender el desempeño de la sociedad en general del mundo, desde una perspectiva más incluyente a partir no sólo del reconocimiento de la autonomía y la libertad sino de, quizás, elementos más modestos pero más evidentes como lo son la dependencia entre los hombres y el rápido agotamiento de los recursos que le permiten hacer hogar en el planeta tierra.

Es precisamente desde la revisión de los fundamentos sobre los cuales una sociedad se intenta re-pensar a sí misma, que la endogeneidad se convierte en motor de nuevos procesos de definición del bienestar para la sociedad.

En este sentido, es precisamente la promoción y existencia de procesos de aprendizaje e incremento de las capacidades críticas de los miembros de la sociedad a través de los cuales se va destilando el proceso de reconocimiento de humanidad de todos y de la posibilidad de establecer diferencias que no impliquen procesos de exclusión social, política y económica.



REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS


Ochoa, A. y Petrizzo, M. (2006). Ciudadanía y Desarrollo Endógeno, hacía la reconstitución del quehacer social. (1ªed). Venezuela. Mérida: U.L.A.

Fuenmayor, R. (2000). Sentido y Sin sentido del Desarrollo de un País. Consejo de Publicaciones. Consejo de Estudios de Postgrado. Universidad de Los Andes. Mérida.

Piloneta, C y Ochoa, A. (2006). El Desarrollo Endógeno Sustentable. (1ªed). Venezuela. Mérida: Fundacite.

Tolba, Mustafá K. (1982) Desarrollo sin destrucción. Evolución de las percepciones ambientales. (1ªed). Barcelona, España: Serbal

2 comentarios:

  1. muy buen material felicito a los compañeros que realizaron este trabajo.exitos

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  2. GRACIAS POR COMPARTIR EL MATERIAL MUY INTERESANTE

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